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Un ayer casi perfecto.

Hace unos años escribía fanfics en Wattpad hasta que un día sentí que eran historias malas y decidí dejarlo, hasta ahora. No estoy escribiendo fanfics porque ya me di cuenta que necesito tiempo y mucha paciencia el planear muy bien la historia pero he escrito cosas, ¿relatos? no sé, son historias que salen de mi cabeza y que las escribo. Son pequeños fragmentos de todo y nada y a veces no tienen sentido pero espero que alguien se sienta conectado de alguna forma. Mi idea es publicar una vez a la semana; no dejaré de subir reseñas. 

Están en la libertad de comentar sus opiniones siempre con respeto. Y muchas gracias por leerme. Lo aprecio muchísimo. 





Un ayer casi perfecto.


Cometas atraviesan el aire mientras la mujer enreda sus cabellos entre sus dedos. Piensa en su juventud. La manera en que sus piernas eran firmes sobre el suelo. La mitad de su rostro bañada por la luz de la luna. Su cintura ancha y hombros encorvados demuestran el duro trabajo que realizó a lo largo de los años. Pero su corazón sigue latiendo con la misma fuerza que cuando tenía dieciséis. Cuando era una chica básica, que miraba de mala gana a la gente mayor. Cuando él apareció en su vida y creyó que sería la mujer más afortunada del mundo. El viento sonaba diferente. La lluvia era ligera y sus rodillas soportaban los bailes hasta las dos de la mañana. Eran felices. Se amaban. Se admiraban. El respeto era una base fundamental en su relación. Lo amaba tal cual era. No era su otra mitad. Ni ella era la de él. Eran compañeros. Estaban a la par. Cantaban canciones mientras cocinaban. Aprendieron a amar las plantas. Buscaban museos qué visitar. Admiraban las mariposas volar. El invierno no eran tan hostil. Jóvenes. Eran jóvenes e inmortales. Dioses habitando entre mundanos. Eran simplemente ellos y eran felices. Lo fueron. Hasta que ya no.


No está mirando el cielo veraniego pintado de cometas. Tal vez está mirando las olas mojar sus pies o sus manos grandes tocando el rostro suave de su mujer. Escuchando, encantado, la risa de su pequeño nieto. Su hijo mayor riendo de felicidad. Verse complacido en los ojos de otro le da seguridad y aun así es infeliz. Lo sabe. Su mujer lo sabe. Pero no importa. Porque la edad es avanzada y sus rodillas rechinan como una viejo mueble a mitad de la noche. No puede ceder ante sus sentimientos. No puede regresar al pasado y tocarle la puerta y pedirle que le deje entrar. Ella dirá que sí. Su corazón gritará de felicidad pero su mente lo castigará por siempre. Así que no. Así que vuelve a tomar el recuerdo de aquella joven mujer y lo guarda en la caja que habita en su mente. Tal vez su otro yo sí tuvo el valor de dejarse llevar. Tal vez su otro yo sí es feliz y eso lo alienta. Al menos por un momento se siente tranquilo al fantasear un presente inexistente.





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5 comentarios

  1. Qué bonito escribes, Caro. 🥰

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  2. La parte desde “Lo amaba tal cual era...” hasta el final de ese párrafo, es mi fav. You know it.

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  3. Hola wapa! He encontrado tu blog por una iniciativa de seguir blogs. Y como te he visitado y me gusta mucho tu blog, te sigo! Ya tienes nueva seguidora! Espero también tu apoyo en mi blog! =)
    Bsss

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